KABUL. Un ataque suicida a una unidad militar reivindicado por el Estado Islámico volvió a golpear a la capital de Afganistán, que aún guarda luto tras la muerte el fin de semana de más de un centenar de personas en un atentado de los talibanes.
Los insurgentes asaltaron ayer las instalaciones de un batallón del Ejército afgano situado cerca de la Academia Militar Marshal Fahim en el área de Oargha, en el oeste de Kabul. Murieron 11 soldados del Ejército y además hubo 16 heridos.
