Los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) quedaron ayer nuevamente en entredicho por los recientes atentados de esa guerrilla que dejaron siete policías muertos y 47 heridos, por lo que el Gobierno colombiano tomó la decisión de suspenderlos.
El anuncio lo hizo el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en respuesta a los ataques del ELN este fin de semana contra estaciones de Policía en Barranquilla y Soledad, en el departamento del Atlántico, y en Santa Rosa, en el vecino Bolívar (norte).
"He tomado la decisión de suspender la instalación del quinto ciclo de negociaciones que estaba previsto para los próximos días hasta que no vea coherencia por parte del ELN entre sus palabras y sus acciones", dijo el jefe de Estado en un acto en la localidad de La Palma, en el departamento de Cundinamarca.
El Frente de Guerra Urbano del ELN se atribuyó el domingo 28 el atentado de Barranquilla que dejó cinco policías muertos y 41 heridos.
Según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, el Gobierno también considera a esa guerrilla responsable de los atentados ocurridos en la vecina población de Soledad, que dejó cinco heridos, y el del caserío de Buenavista, en el municipio de Santa Rosa, en el que murieron dos uniformados y dos personas más resultaron heridas.
Antes de hacer el anuncio, Santos sostuvo una reunión con el jefe negociador del Gobierno en los diálogos de paz con el ELN, Gustavo Bell, en la cual se analizó la actual situación de las conversaciones.
"El quinto ciclo se instalará cuando el ELN haga compatible su conducta con la exigencia de paz del pueblo colombiano y de la comunidad internacional", dijo el gobernante con respecto de los diálogos que desde el 7 de febrero de 2017 se desarrollan en Quito.
El ELN aseguró ayer en un editorial publicado en su página web que mientras no se logre acordar un nuevo cese al fuego "seguirán ocurriendo acciones militares de lado y lado, tal como está aconteciendo actualmente".
