Estados Unidos hizo ayer en la ONU un llamamiento para "amplificar el sentimiento del pueblo iraní" surgido en las protestas de los últimos días, que dijo son la "espontánea expresión" de los derechos más fundamentales.
"El pueblo iraní ha dicho basta ya y lo está llevando a la calle", afirmó la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, al intervenir en una sesión especial del Consejo de Seguridad para recibir un informe sobre las protestas políticas en Irán.
Las recientes protestas en Irán generaron nuevas divisiones en la ONU entre Estados Unidos y Rusia al ser analizado el tema en el Consejo de Seguridad, en medio de reticencias por la posible manipulación política de la crisis.
La cita se llevó a cabo ayer viernes, pero se cerró sin resoluciones específicas, en una sesión de hora y media que sirvió, en esencia, para que Estados Unidos atacara a Irán y que Rusia y otras naciones atacaran a la Administración de Donald Trump.
Aunque en un principio se analizó la posibilidad de someter a votación si el Consejo de Seguridad era el foro adecuado para analizar este tema, al final no fue necesaria esa votación previa, y la sesión se celebró poco después de consultas a puerta cerrada.
Haley reiteró algunos de los principios que había defendido cuando pidió esta reunión de urgencia, entre ellos la necesidad de apoyar la "valentía" de los participantes en las protestas iraníes que se llevaron a cabo en los últimos días.
Las protestas, recordó Haley, se desarrollaron en 79 distintas localidades del país y, según la embajadora, fueron una "poderosa exhibición de lo que puede hacer gente valiente cuando está harta de un régimen opresivo y está dispuesta a arriesgar su vida en protestas".
"El mundo debería aplaudir esa valentía", insistió Haley.
