El candidato de la derecha, Sebastián Piñera, ganó ayer las elecciones en segunda vuelta y en marzo asumirá por segunda vez la presidencia de Chile. Tras conocer la informacíon, el presidente boliviano Evo Morales expresó su confianza en que prevalecerá el "reencuentro" entre Chile y Bolivia tras la victoria del candidato de derecha.
El presidente de Bolivia, mediante su cuenta de Twitter, felicitó al electo presidente chileno y aseguró que pese a las diferencias ideológicas coincide en la búsqueda de mejores días para ambos pueblos.
"Felicitamos a Sebastián Piñera, por el éxito en las elecciones. Aunque nos separan diferencias ideológicas, coincidimos en la búsqueda de un destino mejor para nuestros pueblos, confiamos en que prevalecerá el reencuentro entre Chile y Bolivia", escribió Morales en la red social acompañado con una fotografía de ambos.
Durante el primer gobierno de Piñera Santiago y La Paz “congelaron” el diálogo político sobre la agenda de 13 puntos y la administración de Morales optó por la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Según La Tercera de Chile, con un total del 96,31 % de las mesas escrutadas, Piñera obtenía en las primeras horas de la noche el 54,57 % de los votos, frente el 45,43 % del aspirante oficialista, el senador Alejandro Guillier.
Como ocurriría en marzo de 2010, este 2018 recibirá la presidencia de su país de manos de Bachelet, quien también le entregó la presidencia al final de su primer gobierno.
Bachelet cumplirá en marzo su segunda mandato y en su gobierno se planteó la demanda contra Bolivia ante la CIJ por derechos sobre el agua del Silala, que La Paz reivindica como parte de su soberanía.
La demanda marítima fue parte de la contienda electoral y estuvo en la recta final de la segunda vuelta debido a la visita del expresidente uruguayo José Mujica a Guillier.
“Quiero recordarle a mis compatriotas que el presidente Mujica apoya la causa boliviana, que quiere quitarnos parte de nuestro mar”, había dicho el entonces candidato de derecha, quien mantiene una postura dura y conservadora sobre el diferendo bilateral.
