La tensión entre israelíes y palestinos crece, tras una jornada saldada con 4 muertos en Gaza, y las marchas contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejaron ayer 150 heridos en los territorios palestinos, pero no ha dado comienzo la tercera intifada, a la que han llamado algunos de sus líderes.
El primer bombardeo de la noche del viernes 8 dejó 15 heridos, entre ellos un bebé de seis meses, y el segundo de madrugada de ayer, dos muertos.
Los altercados ayer se concentraron en los barrios palestinos de Jerusalén Este, donde la policía israelí a caballo, cuyo portavoz advirtió de que "respondería a toda protesta ilegal", redujo todo conato de manifestación.
En el barrio de Salahadín una veintena de personas fueron dispersadas cuando levantaron banderas palestinas en rechazo al mandatario estadounidense, cuyo rostro tachado con una cruz portaban en carteles, después de que el pasado miércoles reconociera a Jerusalén como capital de Israel y anunciara el traslado de la embajada norteamericana a Tel Aviv.
Las bombas de sonido y los caballos por las aceras provocaron el caos en el vecindario y el cierre de los comercios cuando aumentó el número de manifestantes y jóvenes palestinos se enfrentaron a los agentes policiales arrojando latas y botellas, según pudo comprobar EFE.
Junto a la Puerta de Damasco, uno de los principales accesos a la ciudad amurallada de Jerusalén, altercados similares terminaron con la detención de 13 personas y cuatro agentes heridos.
