Rafael Ramírez, una de las figuras claves de la diplomacia venezolana y un firme defensor de la era chavista, anunció ayer su renuncia como embajador ante la ONU después de haber recibido órdenes del Gobierno para abandonar el puesto.
Ramírez, que llegó a ser ministro de Exteriores de su país durante varios meses y presidente de la poderosa petrolera venezolana, PDVSA, se quejó de que había sido obligado a abandonar el cargo por sus "opiniones".
Aunque diversos informes difundidos el miércoles 29 de noviembre aseguraban que el embajador ya había sido cesado, Ramírez siguió cumpliendo con sus funciones en Naciones Unidas, inclusive acompañando el jueves al canciller Jorge Arreaza.
