Uhuru Kenyatta fue reelegido ayer presidente de Kenia tras conseguir el 98,26 % de los votos en la repetición de las elecciones presidenciales del jueves 26, marcadas por el boicot de una oposición, que pidió a sus seguidores que no votaran por una supuesta falta de garantías democráticas.
Su llamamiento motivó que la participación cayera cerca de 41 puntos -del 79,5 % al 38,9 %- con respecto a la votación del 8 de agosto, que fue invalidada por el Tribunal Supremo tras detectar numerosas irregularidades en el recuento.
Además, 1.6 millones de votantes adscritos a cuatro condados del oeste del país no han podido ejercer aún su derecho por la suspensión de la votación en sus colegios ante los violentos enfrentamientos que hubo al comienzo de la jornada electoral entre seguidores de la oposición y la Policía.
El líder de la principal coalición opositora, Raila Odinga, anunció el día 10 que se retiraba de carrera presidencial y buscó anular las elecciones, pero la justicia ordenó que se siguiera adelante con el proceso, que finalmente se ha saldado con la aplastante victoria de Kenyatta, sin rival en las urnas.
