El Parlamento de la región de Cataluña declaró ayer la independencia en medio de una fuerte división, que también afecta a la sociedad catalana, y culminó el desafío al Estado que mantiene desde hace años. Mientras el presidente de Gobierno Mariano Rajoy convocó a elecciones en esa región.
La Cámara autonómica asumió lo que considera el mandato popular salido del referéndum ilegal del 1 de octubre, en el que unos dos millones de personas (para una población de 7.5 millones) votaron a favor de la secesión. "Asumimos el mandato del pueblo de Cataluña expresado en el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre y declaramos que Cataluña se convierte en un Estado independiente en forma de república", proclama literalmente el texto presentado por JxSí y la CUP, las dos fuerzas secesionistas, que sumaron 70 votos, de un total de 135 parlamentarios que componen el Parlamento.
En contra votaron diez diputados y se abstuvieron otros dos, mientras que antes de la votación abandonaron el hemiciclo medio centenar de parlamentarios liberales, socialistas y conservadores en desacuerdo con la iniciativa secesionista.
La sesión registró momentos de tensión, en especial cuando la mayoría soberanista cambió el modo de votar al llegar la resolución independentista.
Mientras las de la oposición eran votadas de modo electrónico, que permite identificar al votante, la declaración independentista se sometió al escrutinio secreto, en urna, para evitar posibles repercusiones penales.
