México comenzó ayer una lucha por volver a la normalidad, especialmente en los estados más afectados por el terremoto, aunque la batalla será larga porque el número de víctimas mortales sigue aumentando y ya son 65.
La cifra de muertos a causa del terremoto de magnitud 8,2 en la escala de Richter ocurrido la noche del jueves 7 en México subió ayer sábado a 65.
Fueron 15 en Chiapas, 4 en Tabasco y 46 en Oaxaca, según el último reporte del coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente.
El dato coloca ya este sismo, no solo como el más potente del país desde 1932, sino como uno de los más mortíferos de las últimas décadas, lo que empujó al presidente, Enrique Peña Nieto, a decretar tres días de luto nacional.
