El vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, advirtió ayer de una persecución política en su contra, por parte de la oposición y de "ciertos actores políticos", tras siete horas en la Fiscalía General del Estado donde prestó declaración por dos posibles casos de corrupción.
Glas centró su acusación en la Contraloría (juez de cuentas) del Estado, de la que dijo busca perjudicarlo con denuncias sobre su supuesta vinculación en un contrato petrolero en el llamado Campo Singue, en la Amazonia, y sobre el que se habrían detectado presuntas irregularidades.
En declaraciones a los medios de comunicación tras terminar su largo testimonio ante dos fiscales, uno por el caso Singue y otro por el Odebrecht, Glas defendió sus decisiones durante la que llamó la "década ganada", el período de instauración de la Revolución Ciudadana que encabezó el anterior presidente Rafael Correa.
Las denuncias sobre el campo Singue, es un "caso claro de persecución política por parte de la Contraloría General del Estado", sostuvo y precisó que su única vinculación fue pertenecer, como alta autoridad, del directorio de la petrolera nacional. Ese era "un campo que estaba cerrado, que no tenía producción, considerado marginal, que ha recibido en inversiones más de 122 millones de dólares, mucho más de los 27 millones de dólares previstos y que ha generado renta para el Estado por más de 120 millones", añadió.
El vicepresidente se lamentó que, pese a esas cifras, la Contraloría considere "que ha habido perjuicio para el Estado" con ese campo que se encontraba "cerrado" y cuya negociación, para reanimarlo, fue hecha por técnicos de la Secretaría de Hidrocarburos. "Mi rol fue únicamente ser (parte) del directorio", añadió Glas tras insistir en que "hay una agenda política" de grupos opositores y personajes políticos que no quiso revelar, pero que "se irán desvelando con el tiempo".
Según él, "se vienen más ataques" en su contra en el marco de la supuesta "agenda política orquestada por la oposición".
Sobre su comparecencia, "libre y voluntaria", ante la Fiscalía para rendir su versión en el caso de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, dijo que esta busca que "se aplique la justicia sin presiones mediáticas".
