Los líderes republicanos en el Congreso de EE.UU. están abocados a negociar sobre sanidad después de que ayer por la madrugada naufragó en el Senado su último intento para acabar con la reforma sanitaria del expresidente Barack Obama.
El senador John McCain, uno de los republicanos más críticos con el presidente Donald Trump, sorprendió a sus colegas con un voto crucial que inclinó la balanza a la derrota por 51 en contra y 49 a favor.
Aunque algún senador trató ayer de mantener viva la idea de llevar a votación una nueva propuesta, el líder de la mayoría republicana en la Cámara Alta, Mitch McConnell, fue claro al asegurar que es el momento de "pasar página" y escuchar "las sugerencias" de los demócratas para mejorar la ley actual.
Su propuesta la recogió de inmediato el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, quien invitó a los republicanos a sentarse a negociar. "Nadie ha dicho que Obamacare (como se conoce popularmente la ley) es perfecta o que el sistema no necesita mejora, cambiémoslo, mejorémoslo, pero no cojas solo un cuchillo y lo destruyas sin poner nada en su lugar", dijo Schumer.
El Senado de EE.UU. rechazó ayer por la madrugada con el voto decisivo de tres republicanos, entre ellos McCain, una propuesta de ley para derogar parcialmente la reforma de salud promulgada en 2010 por el entonces presidente demócrata Barack Obama (2009-2017).
La iniciativa se consideraba casi la última alternativa del presidente Trump para cumplir esa promesa de campaña, una obsesión de los republicanos desde hace siete años.
