El presidente de Francia, Emmanuel Macron, defendió ayer la aplicación del Acuerdo de París contra el cambio climático, mientras que su homólogo de EE.UU., Donald Trump, sugirió que "algo podría ocurrir" respecto a la posición estadounidense sobre este asunto.
"Veremos qué pasa, pero ya hablaremos llegado el momento. Si pasa algo sería maravilloso, y si no pasa nada estará bien también", dijo Trump en una rueda de prensa conjunta con Macron en París.
Macron expresó su respeto por la decisión de Trump de retirar a EE.UU. del Acuerdo de París y destacó que, pese a esa divergencia, la sintonía con Trump es total en los "grandes temas de comercio, seguridad", lucha contra el terrorismo o la necesidad de una estabilidad en Oriente Medio, Libia o el Sahel.
El presidente francés constató que hay que dejar a EE.UU. trabajar en su propia hoja de ruta, y transmitió que aunque no ha habido un cambio "repentino e inesperado", cree que existe una voluntad compartida de seguir trabajando "para encontrar el mejor acuerdo posible". Macron recordó que los desacuerdos que mantienen están ligados a los compromisos electorales de Trump, especialmente en lo referido al Acuerdo de París, y destacó que aunque no coinciden ni en la lectura que hacen del mismo ni en su importancia, esto no debe impedir discutir sobre otros ámbitos. "Deseo seguir negociando sobre este tema tan importante", añadió Macron, que hoy recibió en el Hotel de los Inválidos de París con honores militares a Trump, que comenzó ayer jueves su visita oficial al país.
Los dos mandatarios, según Macron, comparten el objetivo de erradicar "a todos los grupos terroristas", y en concreto la intención de construir una solución política para Siria duradera e incluyente.
Esa meta hizo afirmar a Macron que Francia ha dejado de hacer de la salida del presidente sirio, Bachar al Asad, una condición "sine qua non" para negociar una solución al conflicto en ese país, pues, subrayó, solicitar su retirada en estos últimos años no ha sido eficaz. Macron anunció que París y Washington mantendrán el trabajo común para llevar a cabo iniciativas diplomáticas que permitan trazar una hoja de ruta para después de la guerra, como el lanzamiento de un grupo de contacto, con representantes de Al Asad "pero también de otras sensibilidades".
