Al menos, seis personas murieron ayer cerca del lugar en que se celebraba el funeral por uno de los fallecidos en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes, en un nuevo ataque al final de la semana más negra que ha vivido Kabul en los últimos años.
Cuando los asistentes al acto funerario, entre ellos el jefe del Gobierno afgano, Abdulá Abdulá, y el ministro de Exteriores, Salahuddin Rabbani, se disponían a iniciar sus oraciones tres atacantes suicidas se inmolaron entre el público.
"Los atacantes suicidas tomaron posiciones entre las personas que rezaban, esto muestra la gravedad del crimen del cobarde enemigo", denunció posteriormente Abdulá en rueda de prensa.
Por tratarse de la despedida del hijo de un senador del partido Jamiat-i-Islami, liderado por Rabbani, varios parlamentarios y altos cargos se encontraban en el lugar cuando las tres explosiones en cadena sacudieron el área de Sra-e-Shamali, en el oeste de la capital afgana.
