RUSIA
El presidente de EE.UU., Donald Trump, recibió ayer en la Casa Blanca al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en medio de la polémica por su decisión de despedir al ya exdirector del FBI, James Comey, quien investigaba los posibles lazos entre la campaña electoral del magnate y el Kremlin.
El encuentro de ayer con Lavrov a puerta cerrada en el Despacho Oval fue el contacto de más alto nivel de Trump con el Kremlin desde su llegada a la Casa Blanca el 20 de enero. La atención sobre el encuentro se centró en el despido fulminante y por sorpresa de Comey.
El despido del jefe del FBI, James Comey, ha provocado un terremoto en EE.UU. debido a sus similitudes con el escándalo del Watergate del expresidente Richard Nixon, que hasta ayer era el único mandatario que había destituido a la persona encargada de investigarlo.
Los demócratas han llegado incluso a pedir al Departamento de Justicia y del FBI que "protejan y preserven" todos los documentos sobre la investigación rusa y el despido de Comey, pues temen que el Gobierno aproveche la confusión para deshacerse de cualquier elemento incriminatorio.
En vez de una decisión súbita e impulsiva, la Casa Blanca retrató el despido del jefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) como un proceso sopesado que el mandatario llevó a cabo durante meses, para el que consultó a los líderes del Departamento de Justicia y que le llevó el martes 9 a tomar la decisión final.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, despidió al director del FBI, James Comey, por "falta de confianza" tras considerar su decisión durante meses, desde el día en que fue elegido para la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de 2016.
