Al menos, 18 personas murieron ayer en bombardeos en distintas zonas de la provincia noroccidental siria de Idleb, controlada casi en su totalidad por facciones rebeldes e islámicas, entre las que figura la exfilial de Al Qaeda, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Diez de los fallecidos, entre ellos mujeres y menores, perdieron la vida en un ataque contra el campo de desplazados de Al Yadar.
