El Consejo de Seguridad de la ONU condenó ayer la última prueba de misiles de Corea del Norte y exigió a ese país que abandone este tipo de ensayos armamentísticos inmediatamente.
Lo hizo en un comunicado pactado por los 15 Estados miembros y que se retrasó debido a diferencias entre Estados Unidos y Rusia. Finalmente, el texto responde al fallido ensayo norcoreano del sábado 15 con un lenguaje de compromiso parecido al que el Consejo de Seguridad ha venido utilizando ante otras pruebas de este tipo llevadas a cabo por el país.
El máximo órgano de decisión de Naciones Unidas denunció así el comportamiento "altamente desestabilizador" de Corea del Norte y el "flagrante y provocador desafío" al Consejo de Seguridad que suponen sus lanzamientos de misiles balísticos. El país asiático tiene prohibido este tipo de ensayos, considerados por la comunidad internacional como parte del desarrollo de sus programa de armas nucleares.
Así, el Consejo de Seguridad subrayó ayer que estas pruebas son "ilegales" y "están aumentado la tensión en la región y más allá".
Además, los 15 países aseguraron que están listos para imponer nuevas "sanciones" al régimen norcoreano, endureciendo ligeramente un párrafo que en otras ocasiones habla solo de "medidas suplementarias".
Pese al acuerdo final, la negociación del texto deparó un nuevo capítulo en las tensiones entre Estados Unidos y Rusia en Naciones Unidas.
EE.UU. propuso el miércoles 19 un texto que omitía una tradicional mención al "diálogo" en el contexto de los esfuerzos internacionales para resolver la situación en la península coreana, algo a lo que se opuso Rusia, que pidió mantener lenguaje habitual. La delegación rusa criticó ayer que, ante esa petición, EE.UU. decidió retirar el texto y decir que Moscú había "bloqueado" el comunicado.
