La expresidenta surcoreana Park Geun-hye abandonó ayer la residencia presidencial de Seúl dos días después de que el Tribunal Constitucional ratificó su destitución por el caso de corrupción de la "Rasputina".
Un portavoz leyó tras su marcha un comunicado en el que Park expresó su disculpa "por fallar en cumplir con mi deber hasta el final" y añadió que "aunque llevará tiempo, creo que la verdad acabará revelándose".
