Una oposición dispersa y un movimiento oficialista que ha estado diez años en el poder iniciaron ayer la campaña electoral con miras a las elecciones presidenciales y legislativas de febrero en Ecuador, donde los votantes están ávidos de soluciones a uno de sus problemas más acuciantes: el económico.
Ocho fórmulas presidenciales (candidatos a presidente y vicepresidente) arrancaron sus campañas con miras a captar el voto de sus compatriotas en los comicios del 19 de febrero, que marcará el fin de una década del presidente Rafael Correa. En uno de los arranques de campaña más llamativos, el candidato por Compromiso Social, Iván Espinel, protestó frente a la sede de Petroecuador, en Quito, que estaba resguardada por vallas, en las que colocó un cartel que rezaba "clausurada por corrupción".
