La ofensiva para expulsar al grupo terrorista Estado Islámico (EI) de la provincia septentrional iraquí de Nínive y su capital, Mosul, cumple dos meses con avances y victorias de las fuerzas gubernamentales, pero aún se perfila larga la batalla para tomar el control de toda la zona.
Ningún responsable iraquí se atreve vaticinar la duración de la campaña militar, en la que participan las fuerzas del Ejército y la Policía iraquíes, las tropas kurdas "peshmergas" y las milicias chiíes "Multitud Popular", además de la aviación gubernamental y de la coalición internacional antiyihadista liderada por EE.UU.
"No se sabe cuándo van a terminar las operaciones, pero lo que publican los medios de comunicación son predicciones irreales", aseguró a EFE el jefe de seguridad de la provincia de Nínive, Mohamed al Bayati.
Según el responsable local, las fuerzas iraquíes no han parado sus operaciones, sino que "han sido suspendidas para reorganizar a las tropas y desplegar más unidades del Ejército y de la Policía" en la zona.
