El ejército de Siria suspendería las operaciones de combate en Alepo para permitir la evacuación de civiles en los vecindarios sitiados en poder de los rebeldes, informó el Gobierno de Rusia.
Pero habitantes y combatientes reportaron que en el lugar no hubo una disminución en la campaña de bombardeos y artillería de la oposición.
Tras una reunión en Alemania con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el ministro ruso del Exterior, Sergey Lavrov, informó que los expertos militares y diplomáticos sostendrían un encuentro el sábado 10, en Ginebra, para concretar los detalles de la salida de los rebeldes de los vecindarios del este de Alepo, junto con los civiles que estén dispuestos a dejar la ciudad.
AL ASAD
El presidente sirio, Bachar al Asad, dio por hecho un triunfo del ejército en la ciudad de Alepo (norte), aunque los rebeldes se resisten a rendirse pese a que han perdido la mayor parte del este de la urbe.
En una entrevista publicada ayer por el diario estatal "Al Watan", Al Asad se atrevió ya a hablar del periodo que vendrá después de la conquista de la población, la mayor del norte de Siria, aunque los combates todavía prosiguen en su interior.
Para el mandatario, la toma de Alepo no supondrá el fin del conflicto en el país, que dura más de cinco años.
"Para ser realistas, no significa el fin de la guerra en Siria, sino una estación grande hacia el final", consideró Al Asad, quien reconoció que nunca pensó en dejar ninguna zona sin "liberar".
El jefe de Estado auguró que la contienda "no acabará hasta la eliminación total del terrorismo": "los terroristas están localizados en otras áreas, incluso si terminamos en Alepo, continuaremos la guerra contra ellos", aseguró. Al Asad descartó una nueva tregua en la urbe, porque, afirmó, beneficiaría a los "terroristas", porque les daría un respiro y les permitiría reagruparse.
