El presidente de Francia, el socialista François Hollande, renunció ayer a presentarse a la reelección en 2017 al término de casi cinco años de mandato con una impopularidad récord y en los que no consiguió crear consensos en su propio partido.
La decisión de Hollande supone un hito en la V República francesa (instaurada en 1958), pues se convierte en el primer presidente que renuncia a presentarse a la reelección, y despejó de paso el camino en la pugna de la izquierda para elegir a su candidato.
En su discurso, Hollande, que comenzó por enarbolar los logros de su mandato en temas como el desempleo o el cambio climático, dejó para el final la autocrítica y la razón por la que optó por no intentar aspirar a un segundo mandato de cinco años. "Soy consciente de los riesgos que conllevaría mi candidatura, que no reúne todos los consensos. He decidido no ser candidato a la elección presidencial, he decidido no renovar mi mandato", dijo Hollande, en su solemne declaración televisada de diez minutos desde el Palacio del Elíseo.
