El proceso de diálogo político que inició el domingo 30 de octubre en Venezuela continúo ayer, aunque la oposición ha impuesto un corto plazo de tiempo al Gobierno de Nicolás Maduro para decidir si continúa en la mesa, lo que este consideró un "ultimátum" que amenaza el proceso de conversaciones.
El diálogo ha avanzado esta semana entre la insistencia del Gobierno de permanecer en el poder y la amenaza de la oposición de que abandonará las conversaciones si no arrojan resultados concretos en una semana, específicamente en lo referente a la convocatoria a un proceso electoral.
La petición opositora fue respaldada ayer por el enviado de EE.UU. para apoyar el proceso, el subsecretario de Estado Thomas Shannon, quien resaltó que las conversaciones deben desembocar en "algún tipo de agenda electoral" que garantice a los venezolanos "que van a tener la oportunidad de votar".
Luego de seis días de encuentros, ninguna de las dos partes ofreció detalles de los acuerdos a los que se ha podido llegar, por lo que las declaraciones públicas y advertencias de ambas partes son los únicos resultados que los venezolanos pueden inferir por el momento.
La oposición venezolana, reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), insistió en que el objetivo que quiere alcanzar con estos encuentros es "la salida electoral a la crisis".
