Varios referentes políticos, sociales y del mundo de la cultura de Argentina se congregaron ayer junto a miles de militantes a las puertas de tribunales para apoyar a la expresidenta Cristina Fernández, quien declaró en una causa por presuntas irregularidades en la concesión de obra pública durante su Gobierno.
La exmandataria (2007-2015) fue citada por el juez federal Julián Ercolini, quien investiga el presunto diseño de un esquema de "beneficios exclusivos" en detrimento de las arcas del Estado y a favor del grupo Austral, propiedad del empresario Lázaro Báez -cercano al fallecido expresidente Néstor Kirchner y actualmente detenido por presunto lavado de dinero en otra causa-. A su salida de los tribunales, la exjefa de Estado aseguró sentirse víctima de "una maniobra formidable de persecución política y de hostigamiento mediático" puesta en marcha por el actual Ejecutivo, encabezado por Mauricio Macri que, de esa forma, intenta "tapar el desastre económico y social que tiene la Argentina".
Los tribunales de la capital argentina amanecieron blindados por un fuerte operativo de seguridad tanto en el interior como en el exterior, donde era notable la presencia de unos 200 efectivos de Prefectura, Gendarmería, y de la Policía Federal y Metropolitana, la fuerza de seguridad local.
Las elevadas vallas no fueron un obstáculo para los cánticos y gritos de los cerca de 5.000 militantes que desde primera hora de la mañana se congregaron en el lugar para arropar a la exmandataria ataviados con camisetas con clásicos lemas kirchneristas y armados con tambores y banderas con los rostros de Fernández y su fallecido esposo, el también expresidente Néstor Kirchner (2003-2007).
