La situación para los más de un millón de civiles que permanecen dentro de la ciudad de Mosul empeora día a día, a medida que avanza la ofensiva -de la que ayer se cumplieron 12 días- de las fuerzas iraquíes para expulsar de la urbe al grupo terrorista Estado Islámico (EI).
Algunos habitantes de los barrios del norte de la ciudad, donde todavía hay cobertura móvil y se pueden efectuar llamadas telefónicas, relataron a EFE que la situación es cada vez peor debido a los enfrentamientos que se desarrollan en torno a la ciudad y al bloqueo impuesto por el EI sobre la misma.
Abu Sara, un hombre de 52 años, residente en esa zona, dijo telefónicamente a EFE que Mosul ahora es una "ciudad muerta", tras la ofensiva emprendida por las fuerzas iraquíes, apoyadas por las kurdas y la coalición internacional liderada por EE.UU.
"No hay agua potable, hay cortes de luz y nadie camina en las calles por los bombardeos" aéreos de la coalición y de la aviación iraquí, aseguró.
Por otra parte, Mohamed Ganem, un ciudadano de 42 años señaló a EFE que la mayoría de las familias dentro de la ciudad están vendiendo sus pertenencias a precios muy baratos para comprar productos alimentarios.
Los precios de estos productos se han disparado y algunos de ellos han desaparecido de los mercados de Mosul, debido a que con los combates en las afueras de la ciudad los suministros no llegan a la misma.
"Estamos desconectados del mundo exterior", subrayó Ganem y aseguró que no le queda nada del dinero que había ahorrado a lo largo de su vida.
El analista militar Rabie al Yuwari explicó a EFE que los yihadistas han excavado túneles para poder trasladarse dentro de la ciudad de Mosul y poder mover sus equipos militares.
Destacó que pusieron bloques de hormigón en las entradas de la urbe y minaron las carreteras que conducen a la ciudad, lo cual pueden frenar el avance de las fuerzas iraquíes.
Al Yawuri aseguró que, en su opinión, la batalla para recuperar el control de Mosul "no será fácil, sino feroz y cruel".
