El candidato presidencial republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, inició ayer un maratón para ganar en el estado decisivo de Florida, mientras la demócrata Hillary Clinton se dio el lujo de hacer campaña por una aspirante al Senado y poner el acelerador en la formación de un equipo de transición.
Trump tuvo ayer cinco actos de campaña consecutivos en Florida, un estado que debe ganar si quiere llegar a la Presidencia. Trump sigue acusando a los medios de ser parte de un sistema "amañado" dedicado a evitar que él llegue a la Casa Blanca y aseguró que dará la sorpresa y se adjudicará estados como Florida y Ohio, que, siempre que no pierda plazas tradicionalmente republicanas, le pueden dar la victoria electoral el 8 de noviembre.
La aspirante demócrata se rodeó de mujeres de alto perfil ayer en Manchester (Nuevo Hampshire), como la senadora del ala más progresista de los demócratas Elizabeth Warren, quien aseguró que Clinton "sabe mejor que nadie hacer a Trump perder los nervios". Clinton volvió a atacar a Trump por no respetar a las mujeres (una parte del electorado que parece que dará al espalda al republicano) y dijo que el magnate "es una amenaza directa" a la "democracia" por no dejar claro que apoya una transición pacífica en el poder.
Pese a que la ex secretaria de Estado ha perdido ligeramente terreno en las encuestas a nivel nacional, se está enfocando en garantizarse una mayoría suficiente en el Senado.
