El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, logró pausar la hemorragia en su campaña con una actuación eficaz en el debate del domingo 9, pero las dudas volvieron a brotar ayer en la cúpula de su partido, en una señal de que la balanza electoral sigue inclinada a favor de Hillary Clinton.
El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Paul Ryan, dijo ayer que ya no defenderá más a Trump ni hará campaña con él antes de las elecciones del 8 de noviembre, y se centrará en apoyar a los congresistas conservadores que se juegan el asiento en los comicios legislativos. Las palabras de Ryan, el republicano de mayor rango en Estados Unidos, llegan después de que este fin de semana ya canceló un acto de campaña con el candidato presidencial debido a los comentarios denigrantes sobre las mujeres que el magnate hizo en 2005.
"Todos tienen que hacer lo que sea mejor para ustedes en sus distritos", aconsejó Ryan, según varios medios estadounidenses, durante una llamada telefónica con varios congresistas republicanos que temen que la candidatura de Trump tenga un efecto negativo en sus propias posibilidades de reelección en noviembre. Trump no tardó en responder en su cuenta oficial de Twitter, en la que aseguró que Ryan "debería pasar más tiempo dedicado a equilibrar el presupuesto, crear empleos y la inmigración ilegal en lugar de malgastarlo luchando contra el candidato republicano".
