El Gobierno de Alemania activó ayer viernes la alerta antiterrorista en Múnich, tras un tiroteo en un centro comercial de la capital que dejó, al menos, ocho muertos, mientras se investiga si un noveno cadáver hallado en la zona corresponde a uno de los atacantes.
El ministro alemán de la Cancillería, Peter Altmaier, hizo hincapié en que se investiga en todas direcciones, sin descartar ni un ataque ultraderechista ni un atentado yihadista, pese a no existir hasta ahora indicios en esa dirección.
Un portavoz policial explicó por su parte que el tiroteo es abordado por la Policía como un atentado terrorista porque los testigos informaron de que el ataque fue perpetrado por tres personas con armas largas.
La activación de la alerta antiterrorista implica, además, la capacidad de poder disponer de los efectivos de todos los cuerpos policiales, incluido el cuerpo de elite GSG-9, creado en 1972 tras el baño de sangre en que derivó la toma de rehenes de los Juegos Olímpicos de Múnich. Según testigos citados por la policía, los atacantes abandonaron el centro comercial tras el tiroteo, lo que desató un gran operativo en la ciudad, con todo el transporte público bloqueado. Horas después las fuerzas de seguridad informaron del hallazgo de un cadáver a un kilómetro del lugar de los hechos que podría pertenecer a uno de los atacantes y que portaba una mochila que fue analizada por los artificieros.
A través de Twitter, la policía, que publicó sus mensajes en alemán, inglés, francés y turco, apremió inmediatamente después del suceso a los ciudadanos a que dejen los espacios públicos de Múnich y no salieran de casa mientras intentaba dar caza a los agresores.
Asimismo reclamó repetidamente no publicar en internet fotos ni vídeos de los operativos policiales, puesto que podrían ser de ayuda para los atacantes o atacante en fuga.
