El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, mantuvo ayer reuniones en Londres con el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y algunos de sus homólogos europeos para reafirmar el papel del Reino Unido en la escena internacional ante su futura salida de la Unión Europea (UE).
Johnson y Kerry constataron su voluntad de conservar la "relación especial" entre Londres y Washington en el nuevo contexto europeo, así como su deseo de intensificar los contactos de ambos con Bruselas para "minimizar cualquier aspecto negativo" de la salida del Reino Unido de la UE, según afirmó el estadounidense.
En una rueda de prensa conjunta, los dos diplomáticos descartaron que el Reino Unido y Estados Unidos puedan establecer tratados bilaterales antes de que se formalice la ruptura oficial con al UE, lo que se producirá tras unas negociaciones que se prevén complejas.
"Este proceso puede durar un par de años, antes de que podamos contemplar cualquier clase de acuerdo", dijo Kerry, que sin embargo apuntó que está "preparado para comenzar las conversaciones" en ese sentido porque "sería irresponsable no hacerlo". Durante la comparecencia ante los medios se vivió cierta tensión cuando un periodista cuestionó a Johnson acerca de sus comentarios en el pasado sobre el presidente de EE.UU., Barack Obama -se refirió en abril a sus orígenes "medio kenianos"- y sobre la candidata Hillary Clinton.
