La Fiscalía argentina pidió ayer embargar 4.66 millones de dólares hallados el jueves 14 en cajas de seguridad de Florencia Kirchner, hija de los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, en el marco de una causa que investiga a la empresa familiar Hotesur.
Según informaron fuentes jurídicas, se trata de una medida cautelar que también alcanzaría a dos cajas de ahorros en dólares y en pesos.
La petición de los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques deberá ser resuelto ahora por el juez federal Julian Ercolini, que investiga presuntas irregularidades en la firma Hotesur, administradora de hoteles, en la que Fernández es accionista.
En su dictamen, los representantes del Ministerio Público explicaron que la causa busca determinar si los expresidentes y sus hijos Florencia y Máximo resultaron beneficiarios en forma "sistemática y coordinada" de los pagos que los empresarios "favorecidos" por el Estado "habrían realizado a favor de ellos".
"Vía el alquiler de los complejos hoteleros de su propiedad y la falsa contratación de habitaciones, lo que les habría permitido, valiéndose de un entramado societario, otorgarle carácter legítimo al dinero obtenido -en gran medida- a través de la ilícita concesión de obra pública en perjuicio del erario público", añaden.
Los fiscales sostienen que el pedido de embargo se sustenta "no solo en que la nombrada tendría una comprobada participación en el entramado societario", que se habría utilizado "para canalizar fondos de procedencia ilícita". "Sino que a ello se debe sumar que -cuanto menos- parte del dinero hallado en su esfera de custodia se lo habrían proporcionado, en diferente carácter y circunstancia, sus progenitores", remarcan.
En la noche del jueves 14, un operativo ordenado por Ercolini en la casa central del Banco de Galicia, en Buenos Aires, culminó con la apertura de cajas de seguridad atribuidas a Florencia. La Fiscalía confirmó la existencia de 4,66 millones de dólares. Según detalla la agencia estatal de noticias Télam, la apertura había sido incluso pedida por la propia Kirchner tras la anterior decisión del juez de "fajarlas" para que no pudieran ser abiertas.
La hija de la exmandataria, de 26 años, pidió a través de su abogado que sus dos cajas de seguridad fueran abiertas "con premura" para evitar que "continuara el show mediático" alrededor del tema.
