La ciudad siria de Al Raqa (noreste) se mantiene como capital de facto del "califato", declarado hace dos años por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), pese a la amenaza de una ofensiva desde el norte de una fuerza kurdo árabe, apoyada por EE.UU.
A pesar de este ataque, no parece que la caída de Al Raqa vaya a ser inminente, ya que en varias ocasiones dirigentes de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), la agrupación armada kurdo árabe que lidera la ofensiva, han asegurado que su objetivo actual es recuperar zonas al norte de la urbe y consolidar su avance.
Mientras, la localidad es blanco casi a diario de bombardeos, bien de la coalición internacional, encabezada por Washington, o de los de la aviación siria o la rusa.
En los últimos meses, varios de sus cabecillas han muerto por bombardeos.
