Los choques con las fuerzas de seguridad no han desanimado a los maestros mexicanos contrarios a la reforma educativa, que prometen endurecer sus movilizaciones mientras el Gobierno abre una investigación por los hechos violentos registrados en el sur del país y que dejaron seis muertos.
Líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) aseguraron ayer que la movilización no se detendrá después de que el domingo se produjo un choque entre maestros y policías en el municipio de Asunción Nochixtlán, en el estado de Oaxaca, que dejó seis muertos, según las cifras oficiales.
El movimiento responderá "de manera contundente, ordenada y pacífica", afirmó el coordinador de la Comisión Política de la Sección 22 de la CNTE, Juan García, quien elevó a ocho los fallecidos. Los integrantes de esta fracción, la oaxaqueña, están decididos a proseguir con las marchas y los numerosos bloqueos con los que durante los pasados días han retenido la circulación en las principales carreteras del estado. Entre las líneas de acción que consideran realizar están la toma de dependencias federales y estatales, la del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca -el cual hoy apedrearon- y la del Auditorio Guelaguetza, el principal centro de espectáculos de Oaxaca capital y que el año pasado también amenazaron con tomar por la fuerza. El secretario de Asuntos Indígenas del Gobierno de Oaxaca, Adelfo Regino Montes, presentó su renuncia "voluntaria e irrevocable" por los hechos del fin de semana, con los que "se abre una vieja herida" entre Gobierno y sociedad "que nos duele e indigna a todos", según dijo en una carta.
