La virtual aspirante demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, se hizo esta semana con la nominación presidencial de su partido, pero le queda un largo camino hasta las elecciones de noviembre, cuyo mayor reto será captar al joven electorado de su rival, el senador por Vermont Bernie Sanders.
La candidatura de Sanders sorprendió a muchos, y sus aspiraciones fueron más allá de lo esperado al saber calar entre las nuevas generaciones y los sectores más progresistas.
Se trata de un movimiento popular que le ha granjeado más de 12 millones de votos durante todo el periodo de elecciones primarias, por los casi 16 millones de Clinton.
Clinton ha superado con creces a Sanders en sectores demográficos como los hispanos o los afroamericanos; sin embargo, necesita hacerse con la confianza de los votantes que pusieron sus ilusiones en el senador para enfrentarse con garantías al virtual aspirante republicano, el magnate Donald Trump. Ese empujón de mano de los más jóvenes del que gozó Sanders para dar la batalla a una Clinton favorita desde antes de comenzar la campaña, encuentra puntos en común con ciertos sectores de los votantes del multimillonario, especialmente en su aversión hacia el sistema establecido, algo con lo que identifican a la ex secretaria de Estado.
