La Policía brasileña lanzó ayer un operativo de allanamientos y detenciones por segundo día consecutivo, como parte de la extensa investigación sobre el escándalo de sobornos surgido al interior de la compañía estatal Petrobras.
El operativo de ayer, parte de la indagación denominada "Lavado de Autos" que ha sacudido los círculos políticos y empresariales más altos de Brasil en los últimos dos años, estaba dirigida a compañías que se sospecha recibieron fondos de Petrobras de manera ilegal. Un comunicado policial no reveló los nombres de las personas involucradas.
La Policía tenía órdenes de captura contra dos personas y debía poner bajo custodia a otras nueve para ser interrogadas.
Además, tenía previsto allanar y requisar material en 28 sitios no identificados, agregó el comunicado. El operativo apunta a recabar evidencia sobre casos de lavado de dinero y corrupción en un esquema que involucra servicios ficticios por parte de contratistas de Petrobras y a un ejecutivo del área internacional de la empresa, entre otros.
El lunes, la policía arrestó al extesorero de uno de los partidos integrantes de la coalición gobernante del país que fue acusado de recibir cerca de un millón de reales (280.465 dólares) en sobornos.
La profunda investigación develó una red en la que empresas de construcción e ingeniería conspiraron para sobrefacturar a Petrobras por trabajos y usaron los fondos sobrantes para sobornar a funcionarios.
Según medios locales, en el centro de esta nueva investigación también se encuentra José Dirceu, uno de los hombres más influyentes en la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, que la pasada semana fue condenado a 23 años de cárcel por el juez responsable de la investigación en la estatal Petrobras.
