La canciller alemana Ángela Merkel instó ayer desde Roma a los europeos “a defender sus fronteras externas, del Mediterráneo al Polo Norte” para evitar el regreso de los temidos nacionalismos, que marcaron la historia del siglo XX.
Merkel, que celebra una visita de dos días a Italia y El Vaticano, consideró que se trata del mayor “reto” que debe encarar Europa, reconoció durante una conferencia de prensa celebrada junto con el jefe de gobierno italiano, Matteo Renzi.
Los dos líderes abordaron también la crisis migratoria que sacude a Europa, y reconocieron que existe una “fuerte convergencia” sobre la necesidad de abordar el problema con un enfoque de “valores humanos y dignidad”.
“Hay que respetar la dignidad humana (de los migrantes y) compartir las obligaciones, (porque) no es posible cerrar las fronteras”, dijo Merkel.
Renzi aseguró que Italia y Alemania “están en total acuerdo” en ofrecer una estrategia para África, de donde proviene la mayoría de los migrantes que llegan a Italia, y anunció que trabajarán juntos “con la misma filosofía” que inspiró el acuerdo entre la UE y Turquía, que impide el constante flujo de refugiados entre Grecia y Alemania.
