De la presidenta Dilma Rousseff a Lula y el jefe de la oposición, gran parte de la élite política brasileña es blanco de la investigación del megafraude en Petrobras, con la notable excepción del vicepresidente Michel Temer, a punto de acceder al poder.
Una avalancha de pedidos de investigación presentados por el fiscal general de la República esta semana sacudió al país a apenas una semana del probable inicio de un juicio político contra Rousseff en el Senado y su suspensión del cargo por hasta 180 días, mientras dure el proceso.
Hasta ahora Rousseff no es blanco de ninguna acusación de corrupción.
LULA DA SILVA
El fiscal general Rodrigo Janot pidió a la corte suprema permiso para investigar a Rousseff, al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva y al abogado general del Estado, informó la prensa brasileña.
Las razones que el fiscal argumentó son, por ejemplo, intento de obstruir la enorme investigación mediante la designación de Lula como ministro, el plan para nombrar a un juez de apelaciones con la meta de liberar a presidentes de constructoras presos y la tentativa de impedir la confesión a la justicia de Delcidio Amaral, exlíder del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) en el Senado e involucrado también en el escándalo. El expresidente Lula Da Silva alegó su inocencia.
