Grecia trata de disminuir la presión sobre los campamentos de refugiados y centros de detención cuya capacidad haya sido ampliamente superada para tratar de evitar incidentes violentos como los del martes en Lesbos, que causaron 15 heridos.
Para ello, el Ejecutivo tiene como objetivo trasladar a decenas de migrantes de los centros desbordados a otros con espacio disponible.
La situación más crítica se da en los campos de detención de las islas del Egeo oriental, en los que la tensión no deja de aumentar, ya que a la superpoblación hay que sumar el régimen de confinamiento de los refugiados.
El martes en el centro de Moria, en Lesbos, una revuelta en el recinto de menores no acompañados se saldó con 15 heridos, todos ellos refugiados, ya que en ella tuvo que intervenir la policía antidisturbios, que llegó a lanzar botes de humo.
Mientras en los centros de detención de Lesbos y de Quíos el número de refugiados alojados supera en centenares las plazas disponibles, en el de Leros, por ejemplo, de las 1.000 plazas proyectadas hay solamente 327 ocupadas.
