Ucrania conmemoró ayer 30 años del desastre de Chernóbil, el peor accidente nuclear de la historia, con homenajes a las víctimas y "liquidadores" y algunos signos de esperanza, como la creación de una reserva de la biosfera en la "zona de exclusión" de 30 kilómetros en torno a la central.
El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, visitó la planta atómica, situada a 120 kilómetros de Kiev, donde depositó una ofrenda floral ante el monumento a las víctimas del accidente y se dirigió a los trabajadores que llevan a cabo el programa de desmantelamiento de la instalación y construyen el nuevo sarcófago.
"Chernóbil es la mayor catástrofe nuclear provocada por el hombre. Estamos aquí para hacer todo lo posible por evitar que se repita algo similar", declaró Poroshenko.
