En vísperas de la cumbre sobre las drogas que arranca mañana en la ONU, víctimas del narcotráfico y de la llamada guerra contra las drogas reclamaron ayer a todo el mundo alejarse de los enfoques prohibicionistas y represivos y prestar más atención a la salud y los derechos humanos.
Esas reivindicaciones, en línea con lo que defienden ya muchos países de Latinoamérica y algunos europeos, estarán en el centro de los debates que entre el martes y el jueves acogerá Naciones Unidas.
Ayer, decenas de familias víctimas del combate al narcotráfico en Centroamérica, México y Estados Unidos llevaron su lucha a Nueva York para presionar a los dirigentes internacionales que asistirán a la cita.
"Denunciamos los múltiples daños que causa la guerra contra las drogas", señaló a EFE Ted Lewis, coordinador una caravana que viajó desde Honduras hasta la ciudad de los rascacielos para llamar reclamar el fin de la guerra contra las drogas y los encarcelamientos masivos.
La caravana -que antes de llegar a Nueva York pasó por lugares como El Salvador, Guatemala, Texas y Washington- quiere servir de "altavoz de lo que ocurre en la sociedad de los países de Centroamérica", explicó la portavoz Laura Carlsen.
Junto a estos activistas, confluyeron ayer ante Naciones Unidas familiares de víctimas llegados de distintos continentes para contar sus experiencias personales y reclamar reformas.
"Estamos aquí para contar nuestras historias directamente a nuestros líderes nacionales. Les pedimos que demuestren liderazgo y apoyen el fin de la guerra global que ha matado a nuestros seres queridos", dijo la canadiense Donna May, que, tras el fallecimiento de su hijo por sobredosis, fundó una campaña que defiende cambios en las políticas de drogas.
