El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, informó ayer que la cifra de fallecidos ascendió a 246, en tanto que la de heridos es de 1.557 como consecuencia del terremoto de magnitud 7,8 en la escala abierta de Richter que sacudió el sábado por la noche la zona tropical norte del país.
El anuncio lo realizó en una rueda de prensa tras un recorrido por poblaciones de la costa, azotadas por el terremoto, en el que reiteró que no hay alerta de tsunami, ni afectación en represas de agua.
Según el vicepresidente, se han registrado 189 replicas de diversa intensidad del terremoto. entre los balnearios costeros de Cojimíes y de Pedernales, en la provincia de Manabí y colindante con la vecina Esmeraldas.
Tras el desastre, el Gobierno ecuatoriano declaró el estado de emergencia en las provincias de Esmeraldas, Manabí, Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Santa Elena, así como el estado de excepción en todo el territorio nacional.
Glas agradeció la ayuda internacional ofrecida y que ha comenzado a llegar, y pidió a la población no arriesgar su vida por tratar de rescatar enseres de los escombros. Insistió en que la "prioridad" es el rescate y la atención a la ciudadanía. "Luego, con mucha fuerza y con profunda unidad vendrá la reconstrucción", dijo.
Durante uno de sus recorridos por las zonas afectadas, Glas calificó ayer de "catástrofe" lo ocurrido en ciertas zonas de la costa ecuatoriana.
"Es una tragedia que la estamos enfrentando, ya llega más fuerza pública, vituallas, agua, seguridad; estamos tratando de restablecer el servicio público de electricidad en algunas partes de la ciudad. Estamos en una situación de catástrofe en algunas partes de Portoviejo, en algunas partes de Manta", dijo Glas a la televisión Teleamazonas. Pidió unidad, fuerza y fe a los ecuatorianos y, a nombre del presidente de Ecuador, Rafael Correa, se solidarizó con las familias de las víctimas del terremoto.
El gobernante está de regreso desde Europa tras participar en un foro para conmemorar la publicación de la encíclica del papa Juan Pablo II "Centesimus Annus" y se prevé que llegue en la tarde a la ciudad de Manta, una de las más afectadas por el terremoto.
PEDERNALES
El rescate de víctimas en la ciudad turística de Pedernales, una de las más afectadas por el terremoto de magnitud 7,8 que sacudió a la costa de Ecuador, se ha convertido en una tarea ardua que se realiza "entre la vida y la muerte".
Ese es el criterio de especialistas y de la población de este balneario de la provincia costera de Manabí, asolada por el movimiento telúrico.
La debilidad de las estructuras colapsadas por el terremoto tornan peligroso el rescate de víctimas atrapadas entre los escombros. Danilo Parra, del Cuerpo de Bomberos de Quito, integra un grupo de 50 rescatistas de esa institución, enviada por el Municipio de Quito para colaborar con las labores de rescate de víctimas en Pedernales.
