El Gobierno estadounidense dijo ayer que "toma muy en serio" y está revisando todas las denuncias de corrupción desveladas por la filtración masiva de los "Papeles de Panamá", incluidas las acusaciones que podrían tener un vínculo con EE.UU.
Ni el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, ni un vocero del Departamento de Justicia, Peter Carr, quisieron comentar sobre los casos específicos de funcionarios de todo el mundo, entre ellos aliados de EE.UU., que presuntamente recurrieron al bufete panameño. "Aunque no podemos comentar sobre los detalles de estos documentos, el Departamento de Justicia de EE.UU. toma muy en serio todas las acusaciones creíbles de alto nivel sobre corrupción en el extranjero que podrían tener un vínculo con Estados Unidos o nuestro sistema financiero", dijo Carr.
