El Papa presidió el Vía Crucis de Viernes Santo en el Coliseo romano y recordó a los cristianos perseguidos o a los refugiados pero clamó también contra quienes generan sufrimiento, como los curas pederastas o los terroristas.
Identificó en el crucifico a “los ministros infieles que, en vez de despojarse de sus propias ambiciones, despojan incluso a los inocentes de su propia dignidad”, en alusión a los sacerdotes que abusan de menores.
En su discurso ante miles de asistentes a la ceremonia en el Coliseo de Roma, Francisco también condenó “la conciencia insensible y anestesiada” de Europa ante el drama de los refugiados.
“¡Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en nuestro Mediterráneo y en el mar Egeo, convertidos en un insaciable cementerio, imagen de nuestra conciencia insensible y anestesiada!”, clamó el Papa en una clara crítica al cierre de fronteras y al rechazo hacia los inmigrantes y refugiados.
