La ruptura del bloque kirchnerista en el Congreso sacudió ayer al peronismo, mientras el partido intenta reorganizarse y superar la herida causada por la reciente derrota electoral que lo alejó del poder luego de 12 años en la Presidencia argentina.
Durante los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, el Frente para la Victoria (FpV) fue el espacio hegemónico en el histórico Partido Justicialista (PJ, peronismo), pero el triunfo del conservador Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de noviembre de 2015 le ha atestado un duro golpe.
El Consejo Nacional del Partido Justicialista mantenía ayer una reunión en la capital argentina para delinear los pasos para elegir un nuevo presidente del partido, apenas horas después de conocerse que 18 diputados que llegaron al Congreso argentino en papeletas del kirchnerismo abandonarán el bloque para formar uno aparte.
La bancada del FpV, encabezada por el diputado Héctor Recalde, intentó mantenerse unida esta semana, pero hoy la escisión fue evidente, pues el grupo disidente se ausentó de la reunión convocada por el espacio para definir la agenda parlamentaria de 2016. En forma simultánea, los diputados peronistas críticos con el kirchnerismo celebraron una reunión tras la que justificaron su decisión de apartarse del FpV con base en la necesidad de "acompañar a todos los gobernadores justicialistas y junto a ellos garantizar la gobernabilidad de cada una de las provincias gobernadas por el PJ".
Por ese motivo, constituirán el "Bloque Justicialista", en el que destaca la presencia de Diego Bossio, extitular de la Administración Nacional de la Seguridad Social -el organismo que gestiona las pensiones en Argentina- desde 2009 hasta el final del segundo mandato de Fernández. Apenas horas después de conocerse la fractura, los peronistas se reunieron para definir los próximos pasos hacia la elección de los nuevos dirigentes del partido.
