La gran tormenta de nieve y fuertes vientos que paralizan desde el viernes 22 la Costa Este de Estados Unidos se intensificó ayer en diez estados y amenaza a Nueva York y Nueva Jersey, donde se temen acumulaciones históricas e inundaciones.
Diez estados y la capital, Washington D.C., están en estado de emergencia por una tormenta que afecta a 85 millones de personas, mantiene a 33 millones en máxima alerta y ya ha causado al menos 12 muertes.
La tormenta comenzó a intensificarse en la noche del viernes 22 y, a medida que avanza hacia el norte, empeora su pronóstico: la nieve ya no es el único problema, ahora las autoridades temen las inundaciones, que ya comenzaron con intensidad en la costa de Nueva Jersey.
Nueva York fue esta mañana el último estado en declarar la situación de emergencia, ya vigente en Washington D.C., Maryland, Virginia, Pensilvania, Carolina del Norte, Tennessee, Kentucky, Delaware, Nueva Jersey y Georgia.
La fuerte tormenta, bautizada como Jonas por The Weather Channel, podría convertirse en la mayor nevada de la historia de Washington D.C. con 76 centímetros de acumulación y situarse entre las peores cinco nevadas de Nueva York en más de un siglo, con 75 centímetros.
La circulación de vehículos en la ciudad de Nueva York está prohibida desde las 14:30 hora local, medida que afecta también a Long Island, que se extiende al este de la isla de Manhattan. Los funcionarios de Nueva York también decretaron el cierre de los puentes y túneles que enlazan a la isla de Manhattan con el resto del país a partir de la misma hora, una medida que se coordinó con el vecino estado de Nueva Jersey.
La gran avenida de los teatros neoyorquinos, Broadway, canceló todos los espectáculos previstos para hoy ante el llamado del alcalde, Bill de Blasio, a que todos los establecimientos envíen a sus trabajadores a casa.
También se han cancelado las grandes competiciones deportivas que iban a celebrarse hoy en Washington D.C., Filadelfia, Nueva York y otras ciudades afectadas.
Las peligrosas condiciones en las carreteras, provocadas por el viento y la nieve, han causado la muerte de, al menos, 12 personas, seis en Carolina del Norte, dos en Tennessee, una en Virginia, y dos en Kentucky.
Decenas de personas quedaron atrapadas más de 12 horas en una autopista de Kentucky y otras tantas vivieron la misma situación en una autopista de Pensilvania y en una de Virginia Occidental.
Otra de las consecuencias más temidas de la tormenta son los cortes eléctricos a gran escala, que hasta ahora han afectado sobre todo a Carolina del Norte, donde alrededor de 150.000 personas se quedaron sin servicio.
