Jimmy Morales reiteró ayer en su primer discurso como presidente guatemalteco su compromiso de reducir la desnutrición, que afecta a gran parte de la población, y crear un sistema educativo "igualitario" porque esa lucha será "el cimiento de la Guatemala feliz".
Asimismo, pidió "no vivir de la caridad" y asumir cada quien su responsabilidad para mejorar sectores como la educación, la sanidad, la desnutrición o la pobreza.
DISCRIMINACIÓN
El nuevo presidente criticó la discriminación y el racismo que durante años ha vivido el país, pero aseguró que esta situación cambiará y que pronto habrá un mandatario indígena.
"Entiendo cuanto daño ha hecho al país el racismo y la discriminación", manifestó Morales en su primer discurso como presidente y agregó enfático, en medio de aplausos, que "pronto habrá un presidente Maya, Xinca o Garífuna".
Morales, de 46 años y quien ha sido uno de los humoristas más queridos por el pueblo guatemalteco, prestó ayer juramento ante el Organismo Legislativo en una sesión solemne, como lo marca la Constitución.
En su primer discurso apeló también ayer a la unidad de todos los sectores para sacar adelante al país, marcado por la corrupción y la pobreza, aunque reconoció que "las cosas no cambian de la noche a la mañana".
Asimismo, destacó el "renacer" que ha vivido el país en la lucha contra la corrupción y pidió seguir luchando para acabar con "el dinosaurio" que representa ese problema.
INFORME
En su informe ante el Parlamento, el presidente saliente Alejandro Maldonado destacó la transparencia con la que condujo el Gobierno durante los últimos cuatro meses en los que, pese a la carencia de recursos, mantuvo los programas sociales para aliviar la pobreza, apuntó.
Maldonado también se refirió al incumplimiento de las metas de recaudación tributaria por la anulación del impuesto a la telefonía y la baja en los combustibles.
Resaltó que la reducción de los ingresos contrastó con los prioritarios compromisos de gastos de emergencia social para extensas poblaciones azotadas por la desnutrición, la enfermedad y el desempleo.
Sin embargo, dijo, las finanzas alcanzaron un resultado positivo al reducir el déficit fiscal (1,6 % del producto interno bruto), lo cual fortaleció la estabilidad macroeconómica.
Durante el Gobierno de transición, indicó, "centramos la atención a la política social vinculada a la seguridad alimentaria y nutricional" debido a las secuelas de la sequía, el hambre y el desempleo.
