China honró ayer a las víctimas del alud ocurrido el domingo 20 en la ciudad de Shenzhen (sur) mientras se prepara para reforzar las medidas de prevención una vez confirmado, por una investigación del Gobierno, que el origen del accidente fue un fallo en la seguridad y no un desastre natural.
Siguiendo con la tradición china que establece que el momento de recordar a los fallecidos llega en el séptimo día desde su pérdida, las labores se detuvieron por le homenaje.
