Rusia y Estados Unidos se han sentado ayer, juntos, en Viena para tratar de buscar soluciones a la guerra civil que lleva cuatro años incendiando Siria, un encuentro que ha servido, al menos, para iniciar un proceso de diálogo que continuará posiblemente el viernes 30.
John Kerry, secretario de Estado de EE.UU., y Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, han sido los protagonistas de una minicumbre en la que participaron también los jefes de la diplomacia de Turquía y Arabia Saudí, dos países también implicados en el conflicto.
Kerry aseguró que en ese encuentro, y en uno bilateral que tuvo antes con Lavrov, se han dado pasos que podrían cambiar la dinámica en Siria.
"Estoy convencido de que la reunión de hoy ha sido constructiva y productiva", aseguró el jefe de la diplomacia de EEUU.
Al menos, ha servido para poner en marcha un proceso que tendrá su continuación posiblemente el viernes que viene, aunque aún no se ha concretado ni el formato ni el lugar.
Tampoco ha servido para acercar posiciones entre EE.UU., que insiste en la marcha del presidente sirio, Bachar al Asad, y Rusia, que defiende su continuidad en cualquier arreglo político.
El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, aseguró en su conferencia de prensa diaria en Washington que se acordó "consultar con todas las partes e intentar reunirse pronto en una cita más amplia para explorar si hay suficientes puntos en común para avanzar en una solución política".
Esa reunión se celebrará "como pronto el próximo viernes", con la posibilidad de que sea más adelante, y es "posible" que "incluya más países" además de los participantes de hoy, según el portavoz. Preguntado por si Irán podría ser uno de los nuevos participantes, Toner dijo: "en este momento no".
"Pero hemos dicho que Irán tendrá que ser parte del proceso (negociador sobre Siria) en algún momento", agregó.
Por parte rusa, Lavrov confirmó que habrá más contactos a nivel ministerial y que se incluirá a otros países de la región, especialmente Irán, que apoya al régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, y Egipto.
Lo que el ministro ruso dejó claro es que hoy no se ha hablado en absoluto de la salida de Asad del poder.
"Nuestros socios están obsesionados con la figura del presidente de Siria, pero nosotros hemos confirmado nuestra posición", que se resume en que "la suerte de Siria, la suerte del presidente y de otras autoridades deben decidirla los propios sirios", señaló Lavrov.
También la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, respaldó que Irán participe en las conversaciones sobre la posible transición en Siria.
