Rusia y EE.UU. están además profundamente divididos sobre el rol que debe tener el líder sirio, Bachar al Asad, en el futuro del país, como quedó patente en la reunión mantenida el lunes 28 entre Barack Obama y el presidente ruso, Vladímir Putin, en Naciones Unidas."En Siria, derrotar al EI requiere, creo yo, un nuevo líder", aseguró ayer Obama en la cumbre de las Naciones Unidas."Este va a ser un proceso complejo, y estamos preparados para trabajar con todos los países, incluidos Rusia e Irán, para encontrar un mecanismo político con el que sea posible iniciar un proceso de transición", añadió.Rusia ha sellado una alianza militar con Irán, Irak y Siria para luchar contra el EI y espera lograr que EE.UU. y otras potencias occidentales se sumen a ese grupo.Estados Unidos, por su parte, se ha mostrado abierto a cooperar con Rusia contra el EI, pero no parece dispuesto a dejar atrás la coalición de alrededor de 60 países que impulsó hace un año para combatir a los yihadistas.Varios de los asistentes a la cumbre respaldaron esa idea, entre ellos el ministro de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Abdulá bin Zayed al Nahyan; y su homólogo francés, Laurent Fabius."Es muy difícil imaginar que el futuro de Siria siga confiado a alguien que, según el secretario general de la ONU, ha cometido crímenes contra la humanidad", sostuvo Fabius.Ban Ki-moon alertó de que los últimos datos de la ONU muestran un aumento del 70 por ciento en el flujo de los combatientes extranjeros a regiones en conflicto, e instó a hacer más para evitar la radicalización de los jóvenes. "Las redes sociales son algo central. Tenemos que ofrecer un contrapeso a los cantos de sirena que prometen aventuras pero resultan en el horror, que prometen significado pero crean más miseria", destacó Ban.El primer ministro británico, David Cameron, subrayó la necesidad de combatir "la visión del mundo extremista" que se expande en "las escuelas, las prisiones, las universidades" del mundo.En el mismo sentido, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, pidió combatir el extremismo mediante la educación, un área que recibe "solo el 2 % de la ayuda humanitaria" del mundo."Muchos niños están aprendiendo demasiado jóvenes cómo odiar. No tienen esperanza ni paz", subrayó Bokova. El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, José Manuel García-Margallo, subrayó que la experiencia española demuestra que "no es posible la negociación con los terroristas", porque dijo: "son ellos o nosotros".
