El presidente sirio, Bachar al Asad, culpa a la Unión Europea (UE) de la avalancha de refugiados porque, según el mandatario, "si (la UE) deja de apoyar a los terroristas" en ese país árabe se frenará ese efecto, en una entrevista adelantada ayer por medios rusos."La cuestión no es si Europa recibe o deja de recibir a los refugiados, sino en la necesidad de acabar con el origen del problema. Si a los europeos les preocupa el destino de los refugiados, que dejen de apoyar a los terroristas", aseveró Asad.Al mismo tiempo, hizo un llamamiento a todos los sirios "a unirse en la lucha contra el terrorismo, porque es el camino para lograr los objetivos políticos que se proponen los sirios, a través del diálogo y un proceso político". "Si hoy le preguntamos a cualquier sirio qué es lo quiere, su primera respuesta será: seguridad y estabilidad para todos y cada uno de nosotros. De esta manera, todas las fuerzas políticas, tanto en el Gobierno como fuera de él, deben unirse en torno a las exigencias del pueblo sirio", subrayó el presidente.Recalcó que las fuerzas políticas sirias deben "continuar con el diálogo para lograr el consenso"."Pero es imposible lograr el éxito real mientras muere gente, continúa el derramamiento de sangre y la gente no se sienta segura del todo", agregó.Ayer, el presidente ruso, Vladímir Putin, dijo que Moscú seguirá apoyando con ayuda técnico-militar al régimen sirio en su lucha contra los grupos terroristas como el Estado Islámico.El jefe del Kremlin rechazó que el respaldo de Moscú al régimen de Bashar el Asad sea la causa de la crisis de los refugiados y, en cambio, subrayó que de no haber apoyado a Damasco el número de estos desplazados sería aún mayor.Al igual que el propio Asad, Putin aseguró que el presidente sirio está dispuesto a incorporar al gobierno de su país a las "fuerzas sanas de la oposición", aunque subrayó que la tarea del momento es unir esfuerzos en la lucha contra el terrorismo."Sin ello, es imposible resolver otros problemas, incluido el de los refugiados", agregó.La Unión Europea se enfrenta a un momento crítico en el que se juega su credibilidad internacional después de que los países comunitarios fuesen incapaces de superar su división interna y respaldar el reparto de 120.000 refugiados que había propuesto la Comisión Europea. Los ministros europeos del Interior decidieron dejar para su encuentro del 8 de octubre la decisión sobre el sistema de cuotas, que rechazan abiertamente países como Hungría, República Checa, Eslovaquia y Rumanía.
