Moscú insistió ayer en que su presencia militar en Siria, su aliado histórico en Oriente Medio, se limita al envío de armamento y entrenamiento a las fuerzas del régimen del presidente sirio, Bachar el Asad, y negó que prepare una intervención directa en su apoyo, como teme EEUU."Nuestra presencia militar nunca ha sido un secreto. Nuestros especialistas militares trabajan allí, ayudando al Ejército sirio a familiarizarse con nuestro armamento. Rusia no está dando en estos momentos ningún paso adicional", dijo el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov."En caso de que se requiera, estos pasos los daríamos de acuerdo plenamente con nuestra legislación y las normas internacionales...a petición y de acuerdo con el Gobierno sirio o los gobiernos de otros países de la región, si se trata de ayudarles en la lucha contra el terrorismo", agregó Lavrov.Sus palabras se suman a las declaraciones en los últimos días de distintos portavoces rusos, y del propio presidente del país, Vladímir Putin, desmintiendo un supuesto inicio por parte de Rusia de operaciones en Siria para el despliegue de tropas o el uso de la aviación para bombardear las posiciones del grupo yihadista Estado Islámico (EI). "Rusia nunca ha ocultado que esté proporcionando asistencia militar a las autoridades sirias con el objetivo de luchar contra el terrorismo", dijo la portavoz oficial de la Cancillería, María Zajárova.
