La Fiscalía mexicana defendió ayer su "verdad histórica" sobre la desaparición de los 43 estudiantes hace casi un año en la ciudad de Iguala y la "seriedad" de la investigación del caso, después de que los expertos de la CIDH la desmontaran.
"Estamos seguros que (...) fueron quemados un número importante" de estudiantes en el basurero de Cocula, municipio vecino a Iguala, insistió ayer el jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía), Tomás Zerón.
Al responder al informe presentado el domingo por los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que estudian el caso desde hace seis meses, matizó que no puede afirmar "que fueron (quemados allí) los 43, pero sí un grupo importante" de ellos, ya que los peritajes realizados por la PGR "son contundentes".
El especialista peruano en incendios José Torero, contratado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos (GIEI), que elaboró el informe, concluyó que no hay pruebas que permita asegurar que los jóvenes, ni siquiera uno de ellos, fueron quemados en el basurero.
El nuevo peritaje contradice la versión ofrecida en enero de 2015 por el entonces fiscal, Jesús Murillo, según la cual los jóvenes fueron detenidos por policías y entregados a miembros del cártel de Guerreros Unidos, quienes los asesinaron e incineraron sus cuerpos en una enorme hoguera que ardió durante 12 horas. Torero, reconocido a escala internacional por sus investigaciones, indicó que para consumir 43 cuerpos se necesitarían alrededor de 60 horas y unos 30.100 kilos de madera, 13.300 de neumáticos, 13.330 litros de diesel, pero no hay evidencia de ese material ni de que en el lugar haya habido un incendio de tal dimensión.
Al insistir en la versión oficial, Zerón indicó que "una de las pruebas" que tienen llegó de parte del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck (Austria), que les "confirmó la presencia de uno de los estudiantes en ese lugar".
Aludió así a la identificación de Alexander Mora, uno de los 43 alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa que desaparecieron el 26 de septiembre de 2014 tras una ola de ataques armados, a partir de un resto hallado en la vera del Río San Juan, aledaño al basurero.
No obstante, el equipo de argentinos forenses que participa en la investigación explicó hace meses que cuando llegó a la vera del río San Juan, la bolsa de donde fue extraída la muestra que permitió la identificación de Mora ya estaba abierta. "No existen elementos científicos suficientes" para vincular los restos hallados en el basurero con los recuperados en el Río San Juan, señaló entonces el equipo.
